
Dado el contacto constante del personal con la comunidad y las situaciones de estrés que enfrentan, es crucial proporcionarles capacitación adecuada. Esto les otorga herramientas para desempeñar sus funciones de manera efectiva y potenciar su capacidad de comprensión y apoyo hacia la comunidad.
Estas actividades no solo mejoran la salud mental y el desempeño de los participantes, sino que también contribuyen al bienestar de víctimas y pacientes, fortaleciendo así la confianza de la comunidad en sus servicios.